El chico que no sabía quién…

Sin categoría Comments (27)

Sale a la venta el primer libro de Fernando Piñeiro

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On 1 septiembre, 2013
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27 Responses to El chico que no sabía quién…

  1. Esther dice:

    El chico que no sabía quién quería ser nos habla de autosuperación y crecimiento personal, el personaje (un chico normal) se enfrenta a muchos dilemas sobre sí mismo y narra sus estratégias para afrontar sus miedos y complejos. Siempre con un enfoque personalista y cercano que permite al lector empatizar con el personaje y ponerse en su piel, “El chico que no sabía quién quería ser” habla de todos nosotros en algún momento de nuestra vida, de lo que significa sentr miedo, comprometerse con alguien o con algo e integrarse en la sociedad desde la edad más temprana hasta la edad adulta. El personaje, como todo ser humano busca sentirse pleno, tomar consciencia del lugar que él y su cultura ocupan en el mundo y dar sentido a su vida. Un libro ameno y de fácil lectura, Recomendable.

    • Fernando Piñeiro dice:

      Muchas gracias Esther.

      La verdad es que yo no lo hubiera resumido mejor… estoy impresionado porque es lo que trataba de conseguir cuando lo escribía…

    • Javier dice:

      Cuando el escritor del libro te hace sentir inspiracion, empatia y tranquilidad….entonces sabes que ha sido un buen libro y te hace descubrir que no todos somos tan raros como nos pudiese parecer a priori. GRANDE FERNANDO.
      Cuando encuentras entre los comentarios del libro un resumen tan adecuado, simple y llano que te ahorra el trabajo de redactarlo con tus palabras….entonces entiendes que hay gente que se expresa fenomenal y te agradezco ESTHER el detalle de haberme quitado las palabras de la boca.

      MUCHAS GRACIAS por la buena lectura del libro y del resumen

      • fernando dice:

        Grande el comentario Javi. La verdad es que raros un poco somos todos supongo, pero es verdad que cada uno debe ser quién es, sin querer parecerse a ninguna otra persona. Es muy valiente ser así, y sé que tú lo eres… Muchas gracias por tus palabras!

  2. Germán dice:

    Tuve la suerte de ser uno de los primeros que pudo leer el libro de Fernando y la verdad es que me gustó. Cómo él mismo me había dicho, se lee facilmente. Resulta una historia sencilla, pero tan cercana que estoy seguro de que muchos pueden identificarse con alguno de los problemas de su protagonista, y también con algunas de las soluciones que les da, trufadas de enseñanzas sobre la vida.

  3. Patricia Lobelos dice:

    No es difícil conocer a personas que en un determinado momento de su vida han dudado en hacer realidad sus sueños por verse sometidos a ideales, reglas, en definitiva.. miedo a hacer un cambio enfrentándose a lo desconocido .

    “El chico que no sabía quién quería ser” es un claro ejemplo de que con perseverancia y confianza en uno mismo, puedes alcanzar tu meta sin por ello olvidarte de quién eres .

    Encontrarte a ti mismo y cumplir tus objetivos, que en realidad es de lo que se trata.

  4. NATALIA dice:

    Has sabido escribir en un lenguaje sencillo una historia cotidiana.A veces la exhaustividad con la que está descrito el carácter y la personalidad de David ( en especial en el primer capítulo donde se esboza en líneas generales su carácter y el marco o entorno en el que se desarrolla su vida ,la vida de un niño que “crece” en y con el bar), me han resultado excesivamente descriptivas.. quizás porque a través del desarrollo del libro te vas dando cuenta hasta que punto ese entorno inicial y su forma de ser mediatizó un carácter y su vida posterior.Hay veces..que me daba ganas de “rescatar” al personaje.Parece que todos los que lo comentamos destacamos eso…que es una historia cotidiana,bien escrita y fácil de leer.De alguna forma, cualquier persona se identifica con el personaje en alguna de sus etapas. Todos hemos tenido sus dudasy todos aunque no hayamos tenido la vida de David, sentimos cosas o sensaciones o sentimientos parecidos a los de el.Está muy bien expresado su carácter, el aislamiento, su fobia social,sus partes oscuras, sus partes buenas de “resetee” personal…Lo mejor del libro, para mí, es la evolución personal de David, quien siempre, en cada etapa nunca perdió los valores de refrencia y siempre se paró a reflexionar y supo de cada etapa qué era lo que le aportaba de bueno y de malo y lo que le gustaba y lo que no de ellas.Y siempre buscó en esas reflexiones “el encaje “de las cosas de su vida.Me gusta que se apunte en un bloc de notas cual “debe” ser su chica ideal, me gusta su ingenuidad y lealtad.
    Hay una frase en el libro estupenda: “Nunca sabe uno quien le va a venir a enseñar cuáles son las cosasrealmente importantes”. Y otra: “la posibilidad de cambio existe siempre, pero sólo puede ser activada por uno mismo”.
    Creo que eso resume todo.

    • Fernando Piñeiro dice:

      Muchas gracias por esta bonita reflexión Natalia.

      La verdad es que no me extraña que te dieran ganas de rescatarlo.

      Aunque es algo que sabía que quería conseguir, el hecho de que es una lectura sencilla y la identificación con el personaje es algo en lo que coinciden todas las valoraciones.

      Me alegro mucho de que sea así.

  5. Yolanda dice:

    Asomarse al mundo de David, es un profundo ejercicio de humanidad. Lo que más he disfrutado, ha sido de David a lo largo de la historia. Es una persona en proceso, de una bondad profunda, muy honesto consigo mismo y con los demás. Es un personaje que se piensa a si mismo y que acaba aceptando sus propios conflictos, y los convierte en fuente de aprendizaje. Siempre procurando ser fiel y coherente con lo más profundo de sus entrañas. Una persona inteligente y luchadora, que pone pasión en lo que hace y busca soluciones sencillas o problemas complejos.
    Pero David, también es infeliz, se siente sólo y perdido, y aunque siente gratitud por las cosas buenas que la vida le ha regalado, de algún modo siente un vacío y un miedo que por momentos se convierte en una pesada carga. Sorprende ese momento en el que se hace consciente de su sufrimiento y tiene la fuerza para transformar aquello que va mal, y convertirse en el protagonista de su propia vida. Renace o se rehace en pequeños momentos que acaban siendo significativos y lo acercan a aquello que quiere ser.

    Otra cosa que me ha parecido muy bonita, es la forma en que está escrito el libro. Son los ojos de la persona que ama a David, los que cuentan la historia. No es una visión egoísta o individualista, es una visión generosa y compartida que se asienta en un amor incondicional.

    Los dos primeros capítulos son agridulces. Por un lado conectan mucho con experiencias que todos podemos reconocer y que nos regalan mucha alegría de vivir. Por otro lado, David, el chico de barrio, también transmite tristeza. Me hace recordar y reflexionar sobre la inmensa responsabilidad y lo significativo que podemos ser para otras personas. Cuesta poco escuchar a los demás, y sin embargo, puede convertirse en algo significativo en sus vidas. Del mismo modo, cuesta aún más pedir ayuda, cuándo nadie te ha enseñado como hacerlo.

    En relación al miedo, creo que la reflexión es muy acertada. Para mi el miedo es inevitable, y lo fundamental es aprender a gestionarlo. David vive paralizado, y eso le causa un gran sufrimiento, sin embargo hay algo que le lleva a no conformarse con ello y a transformar esa situación. Una de las cosas que me ha recordado ese capítulo es la importancia de pensarse y de detectar los propios miedos. Aprender a gestionar los propios miedos es la única forma para ser libres de convertirnos en lo que realmente queremos ser, y no lo que el miedo nos dice que tenemos que ser.

    El primer amor no necesariamente es el gran amor. Creo que eso se plasma muy bien la vida de David. De algún modo la reflexión a raíz de ese capítulo de su vida, lleva a desmitificar esa idea, y eso me ha gustado. El primer amor no se suele olvidar, no porque sea el gran amor, más bien creo yo, que no se olvida porque nos conecta con necesidades emocionales profundas que hasta el momento nadie nos suele explicar o ayudar a comprender. El momento en que la inocencia y el deseo sexual se funden, es emocionalmente intenso y alucinante desbordante, pero pocos son los afortunados que tienen la madurez para disfrutarlo y captarlo en toda su dimensión… Da igual tener 15, que 24, 30 o 50… No es la edad, es la capacidad emocional de comunicarte y comprenderte fuera de ti mismo. Ese fue el aprendizaje al que llegó David, al final de ese capítulo de su vida.
    Suele pasar, que a partir de una determinada edad, o las personas han fracaso ya emocionalmente, o están dispuestas a ir “rebajando”, porque la soledad empieza a producir desgaste. Supongo que este aprendizaje es en el fondo, es el mismo que David fue comprendiendo, sobre todo en el momento que desarrolla una parte profesional en el mundo de la noche.

    La vida es inesperada y encararse con la muerte de frente, es un impagable pero durísimo aprendizaje. Yo creo que ese es un momento clave en la vida de David. Se siente agradecido por su padre, pero al mismo tiempo el mundo le desborda y le duele. De algún modo sabe que es hora de reorientar el rumbo. Ese pequeño gran empujón para responder a esa necesidad de cambiar, es lo que lo lleva a romperse hacia el exterior.

    Una sensación que me resulta muy familiar en el libro es como el trabajo dignifica a David. El trabajo en si, el sacrifico, la constancia, la entrega… siempre están en él. En parte porque así lo educaron, en parte porque eso le hace sentirse bien y le aporta muchas cosas.

    La época en que David se sumerge en el mundo de la noche, me resulta impresionante. Su propia consciencia de como se va transformando. Como tiene muy claro (o por lo menos intuye) donde está el límite infranqueable. El vacío de una vida sin poso, que lleva a busca en la noche lo que no existe y poco a poco te va degradando, es una experiencia que también forma parte de salir al mundo y relacionarse. Una parte de David, yo diría fundamental, creció en el mundo de la noche: don de gentes, las mujeres, la vida social… Aunque la clave está en que David, si reconoció el momento de cambiar y de asumir las riendas de su vida.
    Esta parte de su vida, me generar sensaciones muy contradictorias. Por un lado el atreverse a romper límites, demuestra un gran valor y pasión. Pero al mismo tiempo, el tardar en darse cuenta de que ese mundo no es realmente para él, me resulta inesperado. David es inteligente y observador, pero en es momento de sus vida, sus miedos son más fuertes que todo lo demás. Aunque en cualquier momento uno tiene la libertad y la capacidad de cambiar, o volver a empezar, muchas personas se estancan en momentos parecidos y acaban creciendo siendo infelices.

    La parte en que David, ya se ha rehecho y empieza a gestionarse y a recrearse en nuevos proyectos y en relaciones más plenas y más sanas… ¡¡¡me ha parecido muy bonita!!!…
    El trabajo como un instrumento de realización, no de acumulación de riqueza o el mantenerse fiel a esa forma bondadosa de ser, y a pesar de los palos, no renunciar a un auténtico e incondicional amor. De algún modo, es confirmar que, cuando en la vida te acercas a lo que responde a tu naturaleza, las cosas van teniendo un sentido profundo.

    A medida que iba leyendo esta parte, sentía “envida sana” (si es que esas dos palabras pueden ir juntas) y al mismo tiempo, me alegraba por David. Encontró esa clase de amor que siempre había estado esperando. El tipo de relación de David y Yoli es sobrecogedora, por como a medida que se enraíza en lo profundo, crece en libertad. El sentir como el amor los sostiene y los fortalece en los momentos duros, y los convierte en agradecidos y alegres en los buenos. Se hacen mejor persona una al otro, ¡¡¡¡es maravilloso!!!!

    Aunque la familia y los demás siempre han sido una constante en la vida de David (cosa admirable) el giro más maduro, hacia la preocupación por los demás, hacia sus problemas y el buscar formas para darse a otras personas, ¡¡¡también me ha encantado!!!! Es esa clase de corazones buenos que uno siempre quiere en mi vida.

    Veo la humanidad de David, con sus miserias y sus virtudes, comprendo el ser humano que se esconde en sus entrañas. De algún modo entiendo que curarse y rehacerse ha sido posible gracias a los demás.

    • Fernando Piñeiro dice:

      La verdad Yolanda es que cada vez que leo lo que escribes me encanta…

      Espero poder leer algún día algo publicado por ti, porque seguro que me encantaría.

      A pesar de no conocernos personalmente, parece que describes todo lo que tenía en mi cabeza cuando lo estaba escribiendo.

      Muchas gracias por la aportación. Es espectacular!

    • ALBA dice:

      Yolanda, espero que no te moleste que me tome la libertad de decirte que he leído tu texto y me parece..sencillamente, maravilloso. Para mi asombro, comparto la totalidad de lo que has escrito, no solo por lo que te transmitió la historia de David y la forma en la que el autor encontró a un narrador tan particular para contarla, sino porque lo expresas de la forma más clara e impecable que hubiera podido imaginar.

      Las sensaciones que describes en cada apartado se corresponden totalmente con las mías, y te felicito por la estética y dulzura con que las plasmas. Es un placer leerte.

      ..Y es por ésto que acabo de decir que, aunque me gustaría escribir sobre “El chico que no sabía quién quería ser”, tal y como le dije a Fernando hace pocas semanas, prefiero unirme a tu comentario y hacerte saber que reflejas mis emociones, sensaciones, percepciones..todo, teniendo en cuenta que lo haces de una manera que yo no hubiera podido lograr. No veo mejor forma de hacer mi valoración final que no sea a través de ti y de lo que he leído.

      Enhorabuena y, sin ánimo de plagiar más tus palabras, decir al autor que gracias por escribir esta bonita historia: por su mensaje y el estilo con el que hace que nos llegue y lo entendamos de una forma tan “limpia”. A pesar de las escenas que infieren tristeza, supone un baño de positivismo y energía..de calidad humana, y puede que hasta una reflexión de qué cosas son las realmente importantes en la vida.

      Felicidades..a una..y a otro!!

      • Fernando Piñeiro dice:

        Muchas gracias Alba por tu aportación y por tus bonitas palabras hacia el libro. Uno nunca se cansa de leer vuestras opiniones y no sabéis lo bien que sienta que interpretéis la historia de la misma forma en la que yo lo he hecho.

  6. David Becerra dice:

    Un libro en el que todos podemos vernos reflejados en algún momento de la vida. Y aprender que con esfuerzo y confianza todo es posible.

    El regalo ideal para estas fechas.

    Enhorabuena por el libro Fer!

    • Fernando Piñeiro dice:

      Gracias David.

      Coincido plenamente en que todos somos un poco como “David” (el del libro en este caso). Y claro que con esfuerzo y confianza podemos conseguir lo que nos propongamos.

      Gracias por las felicitaciones!

  7. Fran dice:

    “El chico que no sabía quién quería ser” me ha parecido una historia muy ligera y muy fácil de seguir, tanto en el lenguaje como en la narración.

    Me he identificado muchísimo con David hasta que entró en la universidad. Hasta entonces yo también era muy tímido, introvertido y con muchas creencias limitantes en la cabeza… Después mi camino fue distinto, pero cada uno tiene que echar a sus demonios internos de forma distinta porque no todos somos iguales. Creo que ésa es una de las cosas más importantes que enseña el libro.

    En resumen, veo en esta historia un soplo de aire fresco y un aliento que contagia ganas de vivir y de disfrutar. Mis más sinceras felicitaciones, Fernando.

    • Fernando Piñeiro dice:

      Me alegro mucho de que te haya gustado Fran.

      La verdad es que la idea no era más que esa, una historia sencilla, cercana, y fácil de leer y un protagonista con el que sin duda, nos identificamos todos.

      Gracias por las felicitaciones y por compartir aquí tus reflexiones.

  8. Sharly Natalia Pérez Cárdenas dice:

    ¡¡¡ Me ha gustado mucho tu libro, por la sencillez con que lo explicas lo que hace que sea fácilmente comprensible para cualquier persona. Me alegra saber que tienes éxito en esta nueva etapa de tu vida y ha sido un gusto compartirla contigo. ¡Felicidades¡¡

  9. Diego Suárez dice:

    En octubre de del año pasado, tuve el placer de disfrutar de la lectura de EL CHICO QUE NO SABÍA QUIÉN QUERÍA SER. Como el autor, Fernando Piñeiro, es amigo, a medida que iba avanzando –y en forma de mensajes cortos-, le iba transmitiendo impresiones, emociones, etc… lo que me provocaba cada capítulo. Creo que éste es un buen lugar para compartirlas:
    Capítulo 1. Enganchado a la historia de David. Mi familia se mueve en unas coordenadas parecidas a la suya, y yo –no vamos a engañarnos!- tampoco soy especialmente sociable. Hasta aquí David lo ha tenido fácil: hay empatía! Vamos a por el 2.
    En el capítulo 2, me encuentro a un David exageradamente tímido, consciente de que está perdiendo un montón de oportunidades por no tomar la iniciativa, y lo que es peor: pensando que las cosas cambiarán solas. Además, me parece muy interesante su implicación en el negocio de la familia: este elemento es la “disculpa” perfecta para muchos de sus comportamientos.
    Capítulo 3. Me parece muy interesante. Hasta aquí conocemos a un David inmóvil, pero a veces la vida mueve ficha y nos obliga a reaccionar.
    Capítulos 4 y 5. Estoy en el ecuador. El capítulo 4 me deja hecho polvo… pero realmente te ayuda a entender muchísimo mejor al personaje.
    En el capítulo 5, David empieza a vivir todo aquello que siempre había querido vivir… la cuestión es, ¿en qué contexto vive todo esto?! Y tengo la sensación de que él mismo se hace esta pregunta. La respuesta está en el 6!
    Capítulo 6. Creo que aquí es cuando la historia te empieza a enganchar de verdad. Me quedo con ese ”momento Clark Kent”, en el que David no se perdona recurrir a la fuerza!!
    Capítulo 7. Hasta ahora, lo más emotivo. Desde que David decide tomar el control y decide qué y quién quiere ser, se intuye la remontada.
    Capítulo 8. Me ha encantado. Me gusta mucho cómo David empieza a ver más allá de su universo particular, como se cuestiona sus certezas… me gusta ese punto observador que tiene, y la humildad con la que afronta la vida. La historia crece!
    Capítulo 9. Optimismo. Eso es lo que me provoca. Pero he empezado el 10…
    Capítulo 10. En un primer momento vuelves a sentir angustia, pero cuando acaba te das cuenta de que es fundamental tener una actitud positiva ante la adversidad.
    Capítulo 11. Llevaba todo el libro preguntándome quién era el narrador!!! Es el capítulo que encaja todas las piezas, pero además, el que me deja con la sensación de que ésta es una lectura a la que le sacaré partido. Una lectura al estilo FISH, QUIÉN SE HA LLEVADO MI QUESO, etc. Personalmente me he sentido identificado con David en algunos momentos, fundamentalmente por no ser muy dado a actuar, por dejar pasar… Y hay un pasaje que resume muy bien mi lectura personal: “en lugar de preguntarme qué puede hacer mi entorno por mí, puedo pensar qué puedo hacer yo para mejorarlo”.
    Me ha encantado. Buen trabajo! Y gran detalle el de acabar con puntos suspensivos…

    • fernando dice:

      La verdad es que el análisis ha sido impecable Diego… lo cierto es que en ´la mayor parte de las ocasiones hacías la misma interpretación que yo al escribirlo. Muchísimas gracias por tus comentarios!

  10. Cristina Insua Eiriz dice:

    Es uno de los mejores libros que he leído!!!

  11. Rosa Martín Gallego dice:

    ” El chico que no sabía quién quería ser”. Hermoso y sencillo relato, fácil de entender y leer pero muy profundo.
    De estar en el papel del autor, lo definiría como una autobiografía de todos y cada uno de nosotros; obligados a ser lo qué no somos ni queremos ser.
    La página 59….impresionante.
    Creo, muy sinceramente, que por esta titánica lucha de David pasan todas aquellas personas qué no están conformes con esta vida y desean aspirar a algo mejor.
    Maravilloso y muy recomendable. Gracias Fernando.

  12. mar veiga dice:

    ” El chico que no sabía quién quería ser” va más allá de lo anecdótico; se aleja mucho de ser la historia de un muchacho corriente en una familia de lo más normal, porque si así fuera, nos quedaríamos sin sentir todo ese sufrimiento que David acarrea sobre sus espaldas desde el minuto uno en que se ve a si mismo como un chico diferente a los demás.
    El escritor encuadra a la perfección los miedos, inseguridades, pánicos,espantos… que atormentan al protagonista, de tal mondo acompañándole casi hasta la madurez. La adolescencia y juventud de David, van tejiendo en él un escudo de amparo y autodefensa contra toda acometida y riesgo de sufrir daños emocionales, principalmente en las relaciones humanas, chico-chica más concretamente.Se enfrenta a las miserias de gentes en la noche, cuestionando el género femenino ( siempre con excepciones) las drogas y la devaluación…
    La desconfianza en la sociedad le lleva a una apatía en si mismo, hasta que entra en un bucle, toca fondo, para salvarse después y lo consigue, curiosamente, pensando en los demás y dejando de lado su propia turbación y desasosiego. Aceptándose a si mismo tal y como es, reconociendo sus muchos valores y cualidades y redirigiendo su vida al favor ajeno. Todo lo demás fluye, para bien o para mal…

    Si al comienzo de mi comentario digo que la historia de David no es una simple anécdota, es porque me hice muchas preguntas cuando acabé de leer el libro… ¿ cómo es posible que padres y abuelos, o amigos, en una situación de convivencia relajada, no escuchemos la voz de alarma de alguien tan cercano?…¿ por qué en la adversidad, tenemos que tocar fondo para poder reflotar de nuevo, incluso cuando vemos señales de salvación no nos aferramos a ellas y seguimos en caida libre?…Prodigiosamente nos damos cuenta en donde está la anilla del paracaidas y encontramos el instante preciso para tirar de ella y ralentizar el descenso.
    EL escritor resuelve con una lección de altruismo.
    David, sale de su tela de araña, se libera de sus miedos y reivindica su vida ayudando a los demás.
    Enhorabunea Fernando.

    • Fernando Piñeiro dice:

      La verdad Mar es que da gusto leer análisis tan profundos como los que realizas. Me siento, por un lado halagado si el libro te ha hecho reflexionar y por otro lado, profundamente agradecido por tus comentarios. Muchísimas gracias!

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